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A salvo Reverencia Noche de Guardia II Noche de Guardia II

miércoles, 24 de enero de 2018

Blaze of Glory

En los años que llevo haciendo fotografía nocturna muchos son los kilómetros que he hecho buscando localizaciones de las que he sabido por diferentes medios: Internet, televisión, revistas, o gracias a la búsqueda ya hecha por amigos y compañeros noctámbulos.

La mayoría de estos destinos los he visitado una única vez. Los motivos son diversos: porque estaban lejos, porque una vez en el lugar han parecido menos interesantes de lo que inicialmente parecían, o porque la foto que me llevaba en la tarjeta me había dejado lo suficientemente contento como para no tener que volver.

Si el sitio merece la pena (o si a ti te parece que merece la pena), tienes suerte, estás inspirado, y la noche se porta bien, te llevas foto a casa. Perfecto. No te sientes "obligado" (bueno, esto dependerá del nivel de exigencia de cada uno) a volver a un sitio que, en la mayor parte de las ocasiones, no está cerca de tu casa. Si no se te da bien, o, por el motivo que sea, no te vas a casa contento con el resultado de tu trabajo, volver en otra ocasión va a estar muy relacionado con cuán lejos esté la localización de tu casa y con lo interesante que te parezca. Curiosamente el lugar u objeto a fotografiar suele volverse menos interesante cuanto mayor sea la distancia que tenemos que hacer. De estas tengo algunas en la lista. Confío en que con el paso del tiempo el interés que todas o algunas de esas localizaciones perdieron, vuelvan a ganarlo. Ya os contaré.

Hay otras localizaciones que, por el contrario, he visitado más de una vez... y de dos. La de esta noche, en concreto, hasta 6 veces... ¡seis! La he visitado en diferentes situaciones y con diferentes personas: Con cielo nuboso, con cielo raso, yo sólo con mi propia compañía, con un primo aficionado a la fotografía nocturna, con Luis... En fin, que en el pueblo de Requijada, el más cercano a esta iglesia, creo que me van a nombrar sacristán del templo como me vuelvan a ver por allí. Pero es que la iglesia merecía tantas visitas... o , al menos, a mí me lo parecía.

La noche que esta foto se tomó sólo iba con Felipe. Días antes, en concreto, el día de Reyes, hubo una nevada impresionante en la sierra que hay entre Madrid y Segovia que salió en todos los medios de comunicación por los inconvenientes que causó en la autopista que comunica las 2 provincias. Por cierto, no quiero dejar pasar la ocasión de saludar desde aquí al Director General de Tráfico, persona que se hizo tristemente famosa en los días posteriores a la nevada por su pésima gestión y por el desprecio con que trató a los afectados por la nevada.

En fin, como os decía, mis compañeros de Luces del Pasado y yo estuvimos hablando sobre dónde podíamos ir aquella noche, teniendo en cuenta que habría nieve en la sierra y en las zonas más próximas, y esa era una oportunidad que no había que dejar pasar. Así que una de las opciones que barajamos fue esta ermita, muy conocida, que es la Iglesia de la Virgen de las Vegas... una vez más.

Algunos diréis "tío... seis veces, ¡seis!". Ya, ya... ya lo sé... ¡si a nadie le fastidia más que a mí! Pero oye, cuando no era por una cosa, era por otra, pero el caso es que ninguna de las anteriores me habían dejado satisfecho. Pero esta vez sí... o más o menos :-P. Que sí, que no va a haber una séptima vez... al menos en los próximos 2 años.

Bueno, el caso es que decidimos ir para allá. Aquella noche sólo nos apuntamos a la salida Felipe y yo, así que quedamos por la tarde, y pusimos rumbo a Requijada. Cuando cruzamos el Puerto de Guadarrama, y vimos la cantidad de nieve que había nos dimos cuenta de que muy posiblemente la iglesia se iba a venir a Madrid con nieve (bueno, la iglesia no; la foto de la iglesia, ya me entendéis). Pero había algo que me hacía pensar que posiblemente esa, nuevamente, no iba a ser la última visita a Requijada: el cielo. 

Aunque la previsión de que pudiéramos tener un "cielo amigo del fotógrafo nocturno" no era demasiado alta, nos pareció que era lo suficientemente buena como para arriesgarse a ir hasta la iglesia. Ahora bien, cuando cruzamos el puerto la increíble nevada que encontramos no fue lo único que llamó nuestra atención. Y es que encima de nuestras cabezas teníamos un cielo totalmente cubierto de nubes. Aun así había que intentarlo. Y es que "no risk, no win". 

Cuando llegamos a la ermita pudimos confirmar que el sitio estaba lleno de nieve. Ahora bien, cuando bajamos del coche, pudimos comprobar que las nubes querían ponerse de nuestro lado, pues vimos que empezaba a haber algunos claros que nos iban a dejar jugar con el cielo.

No había que perder el tiempo. Nos dirigimos rápidamente al punto desde el que queríamos sacar la foto, sacamos trípodes y cámaras, encuadramos y cuando nos distribuimos el trabajo de iluminación nos pusimos a hacer pruebas. Efectivamente, el cielo nos sonrió y lo que vimos en las pantallas de nuestras cámaras nos gustó mucho. Una vez acabamos con esa foto probamos otros encuadres.

Sin embargo, en un momento determinado, le propuse a Felipe volver a encuadrar desde el sitio desde el que disparamos la primera vez, aun a riesgo de que me mandara a paseo :-P. El motivo es que en un momento en que me giré vi que detrás de nosotros el cielo se estaba poniendo espectacular. No quería perderme esas nubes, así que de ahí mi propuesta. Rápidamente cogimos trípodes y cámaras y volvimos al punto en el que empezamos. De esa segunda tanda de fotos es la que esta noche os enseño.

Sobre la iluminación, toda está hecha con linternas cálidas, con 2 modelos de la marca que generalmente solemos usar (Maglite), y con flash. Debido a que sólo éramos 2, y que 30 segundos dan para lo que dan, uno de nosotros iluminó la fachada frontal de la iglesia y el interior de la misma, y el otro se encargó del resto (no os cuento lo que esa noche pudimos correr, a oscuras, y alguno intentando con no mucha fortuna sortear los charcos y el barro).

Creo que por fin me he quedado satisfecho con la foto de la Iglesia de la Virgen de las Vegas, un sitio al que le tengo mucho cariño pues me recuerda a mis comienzos en la fotografía nocturna. Una foto que llevo persiguiendo desde hace mucho tiempo y de la cual quería llevarme una toma que me dejara contento. A mí me ha dejado contento. Espero que a vosotros también os guste.


Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1000







martes, 12 de diciembre de 2017

Tres hermanas

Más de una vez os he hablado de mis comienzos en el mundo de la fotografía nocturna. Unos comienzos que tienen cosas en común con los de muchos fotógrafos aficionados a este estilo. Comienzas siguiendo a los fotógrafos pioneros en este terreno, admiras su trabajo y, para practicar estudias sus fotos, intentas imitar su forma de trabajar y te esfuerzas por sacar la misma fotografía que una vez ellos sacaron, visitando los mismos lugares que una vez ellos visitaron.

La foto de esta noche es un ejemplo de esto que os digo. Estas 3 chimeneas en pleno campo de la Alcarria Alta, fueron sacadas en su día por varios fotógrafos nocturnos. De entre los que considero buenos están Cristina García, Felipe Carrasquilla o Logan. Todos ellos sacaron en su momento su versión particular. 

Esa noche yo quería la mía, así que le propuse a Felipe que fuéramos allí. La noche se preveía nubosa por esa zona de Guadalajara, pero cuando llegamos, una vez más, pudimos comprobar que la previsión no había acertado... o no del todo. El cielo no estaba completamente nuboso, pero lo encontramos algo cubierto en el sitio donde necesitábamos nubes. El lugar no ofrece muchos encuadres diferentes. Debido a la colocación de las chimeneas, con la boca en un punto concreto, y teniendo en cuenta que están muy próximas a una caída lo suficientemente importante como para hacerte mucho daño, y todo esto unido a que por el otro lado las chimeneas están pegadas a una pendiente que no da mucha opción a moverte para iluminar, nuestro encuadre iba a ser muy parecido al del resto de fotos que he visto de las 3 chimeneas. 

Sin embargo, hicimos una variación con respecto al resto de fotos que había visto. Cuando llegamos, plantamos los trípodes en la zona donde imagino que el resto de fotógrafos que estuvieron antes que yo hicieron. La zona menos incómoda para hacer la foto. Digo menos incómoda porque la foto, fácil de realizar no es. Una vez plantamos los trípodes y miramos por los visores de la cámara, vimos algo que no nos gustó mucho. Estábamos muy pegados y las chimeneas eran muy altas. Esto hacía que, al tener que levantar mucho las cámaras, las chimeneas sufrieran una distorsión mayor de lo que me parecía aceptable incluso para corregirla con herramientas de corrección de lentes. Así que se nos ocurrió una cosa, un poco arriesgada, pero que podría ayudar a que el encuadre nos satisficiera un poco más. La idea fue subirnos por la pendiente que teníamos a la derecha, a pesar de que, ni subirse, ni permanecer en dicha pendiente, y menos aún con los trípodes, iba a ser fácil. 

Subir con trípodes y cámaras no fue fácil, pero con mucho cuidado y yendo despacio finalmente encontramos el punto que íbamos buscando para colocar los trípodes. Gracias a ello, conseguimos estar en un punto más alto, y no iba a ser necesario levantar las cámaras para poder encuadrar las chimeneas. Con ello la distorsión a corregir iba a ser muchísimo menor. 

Una vez encuadrados, nos organizamos como pudimos para iluminar el interior de las chimeneas y darle luz desde la derecha para dar luz a toda la estructura formada por las 3 chimeneas. No fueron necesarias muchas pruebas (5 ó 6) para dar con la iluminación exacta de la escena. 

Como podéis imaginar, la iluminación aportada fue toda cálida con 2 tipos de linternas de la misma marca: la de menos potencia la usamos para iluminar el interior de las chimeneas, y la de más potencia se usó para iluminar el exterior. En cuanto al balance de blancos, la iluminación que usamos fue cálida, con lo cual ajustamos un balance de blancos de unos 3200K.

Y así acabamos esa noche. Con una de esas localizaciones que tenía en mi lista. Una lista que, a pesar del tiempo que llevo realizando fotografía nocturna, sigue siendo extensa. Ya puedo marcar estas 3 chimenas como foto nocturna realizada. ¿Quiere eso decir que no volveré a sacar foto de este lugar? En absoluto. Cada foto es diferente del resto. Las condiciones del lugar, del cielo , del tiempo (meteorológico) siempre son diferentes, como también lo será mi experiencia y mi manejo de las linternas, pues esto, como casi todo, es un aprendizaje continuo y un intento de mejora constante. Si no lo fuera así, todo sería muy aburrido, ¿no creeis?

Como siempre, espero que os guste.

¡Hasta pronto!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1000






viernes, 8 de diciembre de 2017

Final de Labranza

Como todos los que seguís este blog sabéis, si hay un elemento divertido para mí a la hora de hacer fotografía nocturna son los vehículos. Sí, lo que de forma cariñosa los locos de esta afición llamamos "cacharros". Hace unas semanas, después de muuucho tiempo sin subir una foto de cacharros, os enseñé una de un increíble camión abandonado que pedía retrato nocturno. Así que no quisimos irnos de allí sin hacerle nuestro particular "book" a nuestro querido "Oxidus Prime".  


Hoy también voy a subir una foto de cacharro. El de hoy es un tractor al que Luis, mi compi de Luces del Pasado había fotografiado tiempo atrás. El tío sacó con César Vega, otro monstruo de la fotografía nocturna, una foto brutal (en serio, brutal) de un tractor. Al yo ver aquella foto sólo pude decirle 2 cosas: la primera no puedo reproducirla por aquí. La segunda fue algo como: pues ya me estás llevando a visitar a este muchacho.


Así que una noche fui a recoger a Luis, y Luis me llevó al huerto (me refiero al huerto en el que estaba este tractor). Una vez en el huerto, planté el trípode muy cerca del ejemplar metálico para fusilar literalmente el encuadre que mi compañero ya había sacado. Lo cierto es que el tractor, por cómo y dónde estaba colocado, no daba mucha opción a más encuadres llamativos.

Gracias a que se trataba de un vehículo pequeño, la foto no presentó mucha complejidad. Por tanto  encuadré, enfoqué e hicimos unas primeras pruebas para obtener los parámetros correctos. Una vez obtenidos estos parámetros tocaba iluminar. El tipo de luz elegido fue cálida, y usamos una pequeña linterna de fácil manejo. Como la luz usada fue cálida, bajamos el balance de blancos hasta, aproximadamente, los 3200K.

Tuvimos suerte con el cielo. Unas nubes al fondo se agruparon con una forma curiosa que me gustó. De todos los disparos que hicimos, me quedé con esta foto.

Como os he dicho hace un momento, la foto no presentó mucha complejidad, así que fueron necesarias pocas tomas. De aquella noche salió lo que esta noche comparto con vosotros.

Espero que os guste. 

Y, como siempre, si tenéis alguna duda sobre cómo hicimos la foto, por favor, no tengáis ningún problema en preguntar.

Hasta pronto!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/9

ISO: 2000




viernes, 17 de noviembre de 2017

Oxidus Prime

Tras muchas semanas subiendo fotos de auroras boreales, de castillos, y de casas y estaciones en ruinas, hoy toca subir una foto de un "cacharro", un antiguo camión abandonado para ser más exacto, al que Luis me llevó hace unos meses. Y es que, para variar un poco, tocaba subir foto de algún vehículo hacía mucho tiempo, pues el último lo subí en febrero.

Yo no sé a vosotros, pero a mí me encantan estos bichos. No sólo me gustan, sino que disfruto mucho conviertiéndolos en el objeto de mis fotografías nocturnas. Disfruto mucho iluminándolos porque te obligan a trabajarte la iluminación mucho más que muchos de los objetos que fotografío muchas noches. Cada vehículo es diferente de los anteriores y, aunque tengamos un estilo de iluminación definido, cada vehículo hace que tengas que hacer una iluminación dedicada para poder sacar el máximo a ese vehículo. Y es que los vehículos son esos elementos en los que una iluminación mal dada, o hecha sin un interés especial se va a traducir en que el vehículo no destaque y la fotografía no nos diga gran cosa. Cuando ilumino (o cuando iluminamos, si voy con mis compañeros de Luces del Pasado) un vehículo, lo que buscamos es hacer destacar las formas del vehículo y no tratarlo como una caja cuadrada sin más formas que las marcadas por unos vértices y ángulos de 90º. Buscamos dar un volumen al vehículo.

Esto que os comento será tanto más posible cuanto mayor sea el número de curvas, ángulos y formas irregulares del vehículo. Con una buena iluminación casi se puede conseguir que el objeto fotografiado salga de las 2 dimensiones de la foto. Esta es siempre nuestra intención y en ello trabajamos cuando iluminamos un vehículo.

Hay otro punto importante a la hora de dar luz y que ayudará a que nuestras fotos sean más llamativas: destacar las texturas de la superficie iluminada, en caso de que sea posible. En este camión lo que intentamos con la iluminación aplicada fue destacar la superficie rugosa creada por el óxido en la carrocería.

Ambas ideas, destacar volúmenes y destacar texturas, podrían aplicarse en mayor o menor medida, de una forma u otra, en cualquier objeto o construcción grande o pequeña que iluminemos. Dependiendo de la naturaleza de lo iluminado, unas veces se conseguirá más y otras menos.

La noche que hicimos la foto hicimos, aparte de ésta, sacamos otras desde el ángulo contrario, y otras desde el frontal. A mí me gustaron todas, pero hoy he decidido mostraros ésta porque las fotografías frontales y las sacadas desde el ángulo contrario al de esta foto tenían un gran inconveniente: este camión se encuentra pegado a una pared de una casa, por lo que en esas fotografías que os digo resultaba imposible no sacar ese muro. En fin, una pena. El caso es que por este motivo nos centramos en las fotos sacadas desde este ángulo. Digo las fotos porque sacamos hasta 3 fotos desde este ángulo pero todas muy diferentes entre sí. Dejadme que os lo explique. Esa noche la casualidad quiso que este ángulo, el ángulo desde el que se sacó la foto, pudiera encuadrar a una conocida, a veces amiga, otras enemiga, de la fotografía nocturna: la Luna. Efectivamente, durante el tiempo que estuvimos sacando fotos al camión tuvimos la oportunidad de vivir un amanecer lunar. Este es un fenómeno que puede cambiar por completo una foto. Ésta, en concreto, está sacada minutos antes de que saliera la luna. De ahí el tono de color que tomó el cielo. En otra ocasión os mostraré el momento del amancer lunar.

Antes hablamos mucho de cómo realizamos la iluminación de la foto, pero aún no hemos entrado en los detalles más técnicos como, por ejemplo, el tipo de linterna que usamos para esta foto. Como de costumbre, para la iluminación de vehículos solemos usar linternas cálidas, de no mucha potencia, de una famosa marca de linternas. Y es que, para este tipo de fotos no es necesario usar una linterna de más potencia.

No viene mal recordar de vez en cuando el valor de balance de blancos que debemos ajustar en nuestra cámara cuando se usa una linterna cálida como fuente de luz principal de una foto nocturna. En estos casos suele ser recomendable ajustar un balance de blancos para una temperatura de color de 3000-3500K (dependiendo de las características de la linterna). Esto es lo que yo recomiendo. Hay veces en las que la iluminación principal está dada por una linterna de luz blanca, aunque en algún punto de la foto usamos una linterna cálida. En estos casos, el balance de blancos cambia drásticamente y lo ideal es ajustarlo a valores que pueden estar entre los 5000K y los 7000K. En estas fotos, el uso de linternas cálidas, sumado al ajuste del balance de blancos a valores como los que heindicado se traduce en que la zona iluminada por linterna cálida toma un tono anaranjado, lo cual puede ser bastante atractivo.

Tenía muchas ganas de mostraros fotos de vehículos y, en concreto, tenía muchas ganas de mostraros esta foto. Espero que os guste tanto como a mí.

Hasta pronto!


Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 1200



miércoles, 18 de octubre de 2017

Guardianes

Cuando sales a hacer fotografía nocturna suele ser recomendable tener una planificación de la foto: si quieres una foto en la que poder encuadrar la Vía Láctea, si quieres ir a fotografiar tormentas, si quieres un cielo estrellado sin nubes, si quieres una foto con o sin Luna... Además, es interesante también tener más o menos claro qué fotografía buscas en cuanto a aquello que pretendes fotografiar. Para ello, conocer de antemano aquello a lo que vas a hacerle foto, a través de fotografías, encontradas en internet o en cualquier otro medio, te ayudará a hacerte una idea de cómo es el sitio al que vas a desplazarte y, sin duda, a hacerte una composición de la foto que te gustaría hacer.

Bien, pues, a pesar de que esta planificación la hayas hecho lo más minuciosamente posible, a veces la foto que te llevas va a ser diferente de lo que tan al milímetro habías planificado. Y es que, en ocasiones, el escenario que te encuentras te ofrece posibilidades con las que inicialmente no contabas, pero que una vez que estás metido en la foto, van surgiendo.

Algo así pasó con esta foto. Desde hace años tenía pendiente visitar (o, mejor dicho, volver a visitar) este conocidísimo castillo. Mi primera foto, o intento de foto del mismo fue en el curso impartido por Mario Rubio al que asistí en 2013, y para cuyas prácticas nos desplazamos hasta este lugar. Como podéis imaginar, una foto de un curso es complicado que pueda ser una gran foto. Es complicado, sencillamente, porque a un curso vas a aprender. Además, hacer una fotografía con casi 20 cámaras en fila, e intentando iluminar para que las 20 fotos sean 20 buenas fotos, creedme, es muy complicado.

Más de una vez había visitado este castillo, el Castillo de Villa Paz, en Saelices. Había visto muchas fotos del mismo. Diurnas y nocturnas. Tenía más o menos claro en mi cabeza el encuadre que me gustaba, pero, por uno u otro motivo, no me había llevado nunca la foto como la quería. Esa noche quedamos Felipe y yo, y cuando llegamos al castillo las condiciones más o menos eran las que nos satisfacían. No era un cielo muy espectacular, la luna no estaba exactamente donde me habría gustado, pero podría valernos. Por fin iba a poder llevarme la foto que buscaba.

Así que llegamos al castillo, colocamos los trípodes y las cámaras y decidimos que yo me subiría a la torre de la derecha e iluminaría con flash y Felipe se encargaría de hacer la iluminación abajo. Hicimos varias tomas hasta conseguir la luz que queríamos, pero cuando ya teníamos la foto se me ocurrió probar a sacar una última en la que yo apareciera en una de las ventanas de la torre. Felipe debió de ver que le convencía cómo quedaba en las pantallas de las cámaras la aparición de una figura porque sin decirme nada, decidió hacer lo propio y colocarse él en la puerta de una de las 2 torres de abajo.

Cuando bajé y miré lo que mi cámara había registrado me di cuenta de que lo que última foto que hicimos me gustaba mucho más que la que habíamos hecho al principio, y por la cual había querido ir hasta allí.

En fin, esta es una de las partes positivas de la fotografía nocturna. Según vas haciendo una fotografía, van surgiendo ideas que, a veces pueden ser buenas y otras no tan buenas, a veces fáciles de ejecutar y otras no tanto, pero que añaden un plus más de diversión a esta modalidad fotográfica. Además de esto, darle al coco cuando estás haciendo tu foto, ayuda a que esa foto sea única, pues la idea, tu idea, es única.

Espero que os guste. ¡Hasta la próxima!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 100