lunes, 29 de julio de 2013

Reverencia

Una de las primeras reglas que debes aprender cuando te quieres dedicar a al fotografía nocturna es que nunca debes salir solo. Nunca puedes saber qué puedes encontrarte en la oscuridad de la noche, o qué mal traspiés puede hacer que llegar de vuelta al coche no sea una tarea fácil.

Pero no siempre es fácil cumplir esta regla. No somos tantos (aunque el número aumenta) los aficionados a esta disciplina fotográfica y salir de noche, más aún cuando tienes que trabajar al día siguiente no atrae mucho.

Ésta fue una de esas noches. Tenía ganas de probar mi nuevo Tokina 11-16 f2.8, y lo cierto es que no me arrepiento de haber salido solo. El sitio elegido, otra atalaya situada en otro pueblo del norte de la Comunidad de Madrid, El Vellón. Igual que la de Torrepedrera y la de Arrebatacapas, ésta es otra de las 6 atalayas que formaban parte de la línea de comunicaciones de la defensa de Toledo. Su construcción data del siglo IX, y hoy en día sigue activa, aunque su uso es bien diferente al que tenía siglos atrás: es utilizada para el control de incendios.

La noche elegida fue una en la que pudiera jugar con la salida de la luna. Sabiendo por dónde iba a aparecer y la hora exacta, podría intentar hacer una composición en la que poder jugar con los 2 elementos, la luna y la atalaya.

Dicho y hecho, aprovechando la distorsión producida por los 11mm del objetivo, decidí simular una inclinación de la Torre hacia la Reina Luna ;-)

Por cierto, ¿quieres ver donde se colocó la cámara antes de que el sol se ocultara? Pulsa en:

Antes de...

Y el resultado:





Los datos EXIF: 

Cámara: Canon 500D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 50 sg 
Apertura: f/2,8 
ISO: 200



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