Capítulo VI: Fasten your seat belts

Por segunda vez me presento con una fotografía de larga exposición que no es nocturna. Y por segunda vez lo hago con una fotografía de este impresionante avión de la marina americana que el 24 de noviembre de 1973 tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en la playa de Sólheimasandur.

Recuerdo que, cuando estaba organizando el viaje a Islandia con César y Javier Vega, no podía dejar de pensar en la cantidad de sitios que llevaba mucho tiempo viendo en las redes sociales y en portales de fotografía y que, por fin, iba a poder ver con mis propios ojos.

Uno de los sitios que más ilusión me producía era una playa de Vik. Pero no por la playa en sí, sino por la presencia de este increíble avión que, curiosamente, yo diría que se ha hecho más famoso desde que dejó de volar que cuando prestaba servicio al ejército norteamericano.

Recuerdo el momento de acceso al camino de playa que llevaba hasta el avión. No era un trayecto corto, por lo que ir sin coche podría haber resultado un paseo cansado y nada recomendable si por la noche te vas a quedar a hacer fotos. Y es que, las noches en una playa islandesa son más noches que en cualquier playa de las que estamos acostumbrados a ver. El motivo es la arena negra de origen volcánico. Imaginad: noche sin luna, cielos casi cubiertos en su totalidad, ni una sola luz a tu alrededor, y para colmo una arena negra que atrapa cualquier luz que a ella pudiera llegar.

Cuando ya de lejos vislumbramos el avión, una sonrisa se plantó en mi cara. Por fin estábamos frente al avión que tantas ganas tenía de conocer. Tantas fotos son las que había visto de este avión, que cuando lo vi no me defraudó en absoluto. Era tal cual lo imaginaba. 

Aparcamos el coche muy cerca del avión y junto a otros coches de más turistas que hasta allí se habían acercado. Nuestra intención inicial era la de hacer fotografía nocturna, pero, ya que habíamos llegado al atardecer, ¿por qué no intentar tirar alguna foto aprovechando la escasa luz que había y que cada vez iba siendo menor?

El primero en plantar el trípode fue César. Javier y yo, como llovía, y como seguía habiendo turistas alrededor, decidimos esperar. Sin embargo, entre las ganas que teníamos de foto, y los gestos y aspavientos de César indicándonos que no nos perdiéramos aquello, no aguantamos mucho metidos en el coche y cogimos nuestras cámaras y trípodes y nos fuimos hasta donde César estaba. 

Casi no había luz, salvo en el horizonte, así que esto, unido a que César repartió luz con una linterna por todo el lateral del avión, casi podría decirse que esta es una foto nocturna. 

Sin duda, César no se equivocó. Aquí había foto. Esas nubes en fuga, esa luz de atardecer en el horizonte, y, sobre todo, la presencia del avión eran la combinación perfecta para sacar una foto de esas que a mí me hacen abrir los ojos de par en par con tan sólo verlas en la pantalla de la cámara.

Y la noche no hacía más que empezar. Esto prometía ;-)


Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 100



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